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Reflexiones

¿Por qué firmo el Manifiesto III, y firmaré el IV si estoy vivo? – Héctor Turbi

Firmé el I, el II y también firmare el IV si estoy vivo.

Soy consciente de toda la polvareda que se levanta alrededor de los temas allí tratados, no obstante sabiendo que cuando se separa la paja del grano queda claro que se trata de un problema político, lo hago porque creo firmemente en que el desafío más urgente, no necesariamente el más importante que tiene el pueblo dominicano para poner fin a la impunidad es el CAMBIO DE RÉGIMEN DE POLÍTICO.

El régimen que padece la República Dominicana es la era del PLD iniciada en 1996, una era de acumulación por despojo y corrupción, donde un grupito de potentados económicos y políticos viven a sus anchas a costa del sufrimiento de la mayoría de la población, aunque digan que se quedaran hasta el 2044, este modelo de manejo de la cosa pública, ya no tiene nada bueno que aportarle a nuestra sociedad.

¿Quién va a sancionar los verdaderos culpables de la corrupción y la violencia en este país con el PLD en el poder?, ¿Cuál es esa tal Constituyente Popular que se va a realizar sin desplazar la dictadura de la impunidad?, ¿Vamos a promover unas reformas y transición política dirigida y encabezada por los beneficiarios del régimen de exclusión socio económica que vivimos?. Si estos 8 meses de movilizaciones no han bastado para que esto se comprenda, quizás le queremos buscar la quinta pata al gato para no enfrentarnos a la dura realidad.

¿No es justo plantear la renuncia del presidente?, ¿Acaso alguien ignora en este país lo que ha puesto al desnudo el escándalo Odebrecht?, firmo por eso y por lo que se ha planteado de suprimir su periodo constitucional porque es lo más próximo a lo que debería ocurrir, que es que el presente régimen político sea destituido por la movilización ciudadana y popular, es una casta que ha secuestrado las instituciones públicas y nadie debe soñar con un proceso fácil, esa movilización popular será necesaria incluso en medio de los procesos electorales, ya sean antes, durante o después del 2020.

Algunos se amparan en que “este es un pueblo conservador” para plantear las cosas de manera engañosa, atribuyéndole al pueblo su estado de ánimo e intereses particulares, para luego decir que “sorprendentemente está despertando”, pues ni A ni B, simplemente el pueblo actúa colectivamente de acuerdo con unas condiciones específicas y unos acumulados históricos de conciencia y organización.

Como estamos hablando de una era de más de 20 años y no de un simple régimen de 4 años, podemos decir que este escándalo pone de relieve el hecho de que se han acumulado los factores históricos necesarios para poner fin a la era PLD, requisito indispensable para iniciar el fin de la impunidad.

A ver, ciertamente los cabecillas principales del grupo gobernante debían recibir una sanción judicial y tratándose de un cartel que controla las instituciones del estado, en nuestra cultura política, la única sanción real empieza por quitarle el poder, si bien no se limita a eso, ni tampoco al encarcelamiento, pues sin el despojo de los bienes que nos han robado podrían seguir detentando indirectamente mucho poder y aplastándonos con nuestro propio dinero.

Pero bien, podremos decir, bueno luchamos por sancionarlos desde ahora, o esperamos las elecciones del 2020 como dice Somos Pueblo?. La mayoría de la oposición partidaria diría que merecen una sanción política y judicial desde ahora, pero que eso no depende de los deseos, sino de la correlación de fuerzas políticas.

Okey, soy un militante político como el grueso de los que andan por ahí privando en santos, pero no tengo filiación partidaria en estos momentos, puedo entender que la mayoría de los partidos de oposición tanto de derecha como de izquierda se resistan a salir de sus áreas de confort, pero ellos deben entender que una parte significativa de la población, que incluye a personas como quien estas notas suscribe, no tenemos ninguna confianza en su capacidad para articularse y presentarle una verdadera opción alternativa a nuestra población ni antes, ni durante, ni después del 2020. ¿Acaso esta tan lejos la experiencia del 2016?.

Siendo así, a cuenta de qué tendríamos que esperar que ellos resuelvan el problema de una transición democrática por la que tenemos más 50 años esperando y no ha ocurrido?.

Si salir de la era PLD es una necesidad para desentaponar las ansias de democratización, libertad y justicia social de la población, entonces eso no es un simple problema de los partidos de la oposición. Tampoco es un problema que Marcha Verde, ni ningún otro actor social o político pueda evadir.

¿Qué se está exigiendo?, Que hayan transformaciones democráticas y que esas transformaciones no pueden estar sujetas a quien gane o pierda unas elecciones, que por el contrario esas transformaciones deben ayudarnos a tener mejores procesos electorales. Esas transformaciones no ocurrirán con el PLD en el poder, como parte del proceso, primero hay que sacarlos, así de sencillo.

¿Cuál es la tendencia principal de lo que puede ocurrir en los próximos años en el país?, pues nada, si la mayoría de la oposición partidaria y la propia Marcha Verde dice que no se puede pedir la renuncia anticipada de un presidente, porque eso genera incertidumbre, caos político o vacío de poder, entonces la lucha se concentrara en el terreno judicial (controlado por el régimen) y el régimen hará las concesiones que le dé la gana, como ya ha ocurrido con la selección de los jueces de la JCE,TSE, la suprema y como está ocurriendo con las leyes de partidos políticos, régimen electoral y el propio escándalo Odebrecht.

El confort para los partidos políticos de oposición es esperar tranquilos las elecciones del 2020 y dejar que la oposición política real la haga la Marcha Verde, con la esperanza de que esta desgaste el actual régimen político y ellos se beneficien de eso en las elecciones. CRASO ERROR.

Por muy debilitado que este el actual régimen político, controlando los recursos que nos roban y los árbitros electorales pueden imponerse nuevamente en el 2020.

No es extraño que el régimen juegue a ganar tiempo y a diluir el movimiento de presión social y política, ya que sabe que si logra imponer a destiempo o en el 2019 el calendario electoral, sin haber tenido que hacer reformas, ni concesiones importantes, basta con usar los recursos robados para repartir dinero y fomentar la división de la oposición partidaria cosas que no le es difícil lograr, con la baraunda de intereses particulares y hasta personales que pululan en nuestro medio.

¿Por qué la sanción política al régimen debía iniciar ahora?. La respuesta a esta pregunta debía ser obvia, los hechos dolosos de los que se les acusa se han producido en los últimos años, si los fundamentos socioeconómicos y políticos para poner fin a la era PLD, ya están presentes, ¿Por qué hay que esperar el terrero que el régimen tiene una ventaja decisiva, si es verdad que no se quiere favorecer a los ladrones?.

Lo que se propone ahora se fundamenta en la ilegitimidad de una gestión que muy pocos ponen entre dicho. Que esto se logre o no, sí que es algo que depende de la correlación de fuerzas políticas, pero en todo caso, no es lo mismo librar la batalla en el terreno de la lucha abierta por el poder desde ahora, que dejarle el camino abierto a los ladrones hasta el 2020.

Propiciemos que el pueblo opte por lo que considere más correcto, pero propongámosle las cosas de manera clara y no camuflajeada. Podremos ser un pueblo con muchas falencias, pero no sin cultura política práctica.

Esos son nuestros argumentos.

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